Interesante para tomar en cuenta...
Proteínas + Azúcar
Todos los azúcares sin excepción inhiben la secreción estomacal de jugos gástricos. Esto se debe a que no se digieren ni en la boca ni en el estómago, sino que pasan directamente al intestino delgado para su digestión y asimilación. Por eso cuando se consume un postre después de comer carne, no solo impide la buena digestión de las proteínas, sino que los propios azúcares quedan atrapados en el estómago en lugar de pasar rápidamente al intestino delgando, y esta demora permite que las bacterias fermenten el azúcar, liberando toxinas y gases nocivos que aún perjudican más la digestión. Por tanto, nunca deben consumirse en una misma comida.
Proteína + Proteína
Consuma únicamente una clase principal de proteína en cada comida y asegúrese de que asimila los aminoácidos esenciales variando el tipo de proteína concentrada que consume en cada comida. Evite combinaciones como carne y huevos, carne y leche o pescado y queso. Si se puede combinar, por ejemplo, dos tipos de pescado o de carnes similares. Esto es porque las proteinas presentan distintas exigencias digestivas. Por ejemplo, la mayor acción enzimática sobre la leche se produce durante la última hora de la digestión, mientras que en la carne se produce durante la primera hora, y en los huevos, hacia la mitad de la digestión.
Proteína + Grasa
Lo mejor es consumirlas de forma separada, pero si no se puede evitar mezclarlos, acompáñelas de abundantes verduras crudas para facilitar su digestión y su paso por los intestinos. Durante las dos o tres horas siguientes a la ingestión de grasa, la concentración de pepsina y ácido clorhídico en el estómago se ve considerablemente reducida. Esto retrasa la digestión de cualquier proteína que se haya ingerido, permitiendo que las bacterias inicien la putrefacción de las proteínas.Por eso, las carnes grasas, como la panceta o el cordero, y aún las magras fritas en grasa, resultan tan pesadas en el estómago durante varias horas después de haberlas comido.
Proteína + Fécula
Consuma las proteínas (carne, queso, pescado, huevo) separadas de las féculas (arroz, papa, pan) ya que es la peor combinación de alimentos que se puede dar en una misma comida. Por lo tanto, olvídese de la carne o el pescado con puré de papa, la hamburguesa con papas fritas o el huevo revuelto con tostadas.
Cuando se consume una proteína y una fécula al mismo tiempo, la enzima alcalina ptialina se mezcla con la comida al masticarla en la boca, y cuando llega al estómago, prosigue la digestión de la fécula con otras enzimas alcalinas, lo que impide que la proteina sea digerida por la pepsina y otros jugos ácidos. Esto permite que las bacterias presentes en el estómago ataquen la proteína y se desencadena la putrefacción. Como consecuencia, los nutrientes de las proteínas no son aprovechados y se producen desechos tóxicos y gases fétidos.
Proteína + Ácido
No consuma carne o huevos acompañados de zumo de naranja, ni tampoco carne o pescado con ensalada que haya sido condimentada con vinagre fuerte, porque de esta manera se inhibirá la realización de una correcta digestión de las proteínas, que necesitan de un medio ácido. Lo que sucede es que, cuando los alimentos ácidos llegan al estómago, inhiben la secreción del ácido clorhídico, y la pepsina (enzima que digiere las proteínas) solamente puede actuar en presencia del ácido clorhídico.
Fécula + Ácido
Deben ingerirse en comidas separadas. Por ejemplo, si consume tostadas o cereales en el desayuno, prescinda del zumo de naranja. Si va a almorzar o cenar una comida compuesta básicamente de fécula (arroz o cualquier clase de pasta) no incluya vinagre ni limón. Cualquier alimento ácido consumido junto con una fécula o almidón interrumpe la secreción de ptialina, sustancia necesaria en la boca para iniciar la primera fase de la digestión de la fécula. En consecuencia, esta llega al estómago sin los jugos alcalinos imprescindibles para una correcta digestión, y se produce la primera fermentación bacteriana.
Fécula + Azúcar
El pan con mantequilla es una combinación perfectamente compatible pero si no se le añade mermelada o miel, ya que eso dificultará la digestión de la fécula. El mismo principio se aplica a los cereales endulzados con azúcar y las tartas muy dulces. Se ha demostrado que, cuando el azúcar llega a la boca acompañando a una fécula, la saliva segregada durante la masticación no contiene ptialina, lo cual sabotea la digestión de la fécula antes de que alcance el estómago. Además, esta combinación impide que el azúcar pase más allá del estómago hasta que termina la digestión de la fécula, provocando su fermentación.
SECRETO
DE COMPATIBILIDAD
Cuánto más cerca esté un alimento de su estado crudo y natural, más compatible será con otras clases de comidas. Por tanto, procure que al menos un 50 por 100 de su dieta se componga de alimentos frescos consumidos en estado crudo. Esto le proporcionará las enzimas activas y fibra húmeda que hacen falta para compensar las combinaciones incompatibles de alimentos cocidos.
Tomado de Revista Salud Alternativa Nº 11