Esta especia resulta beneficiosa para bajar el colesterol en la sangre y para aliviar el dolor, ya que posee un gran poder antiinflamatorio. Su nombre científico es Cúrcuma longa y pertenece a la misma familia que el jengibre. La cúrcuma procede de la India y es una de las especies con más propiedades curativas.
LA CÚRCUMA ES:
Antioxidante: Ayuda a contrarrestar los efectos dañinos que los radicales libres generan en las células.
Antiinflamatoria: la curcurmina es eficaz para calmar los tejidos inflamados. Por lo tanto, se recomienda para las personas que sufren de artritis, síndrome de colon irritable o cualquier otra dolencia de tipo inflamatoria.
Digestiva: ayuda a estimular la secreción de la bilis y favorece la asimilación de los azúcares en el cuerpo. Además, es conveniente para las personas con digestión lenta o falta de apetito.
Además:
- Estimula el buen funcionamiento del hígado: lo protege de la presencia de toxinas.
- Mejora la circulación y previene la arterioesclerosis.
- Evita la formación de coágulos sanguíneos porque reduce la posibilidad de desarrollar plaquetas.
- Regula los niveles de azúcar en el cuerpo.
- Por su efecto expectorante, resulta beneficiosa para las personas que sufren de asma y de mucosidad bronquial.
- Mejora los problemas cutáneos: psoriasis, hongos y dermatitis.
EN LA COCINA:
Su sabor se asemeja al de la pimienta, pero tiene un sabor amargo, por lo que se recomienda ingerirla en pequeñas cantidades.
Tradicionalmente, los gastrónomos la incorporan para condimentar legumbres y cereales. Yo lo probé hoy en las caraotas negras, y ummm ¡quedaron ricas! También sirve para condimentar sopas, salsas, arroz, huevos, lentejas, pescado y ensaladas.
Precaución: No es recomendable para las personas que padecen de úlcera gastroduodenal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Te gustaría hacer un comentario? ¡Escríbelo!